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05 septiembre 2010

Indianápolis, medio siglo enseñando a conducir autos

“La empresa nació hace 50 años en mi comedor; con mi esposa como mi secretaria y yo trabajando desde las seis de la mañana hasta las 11 de la noche con un automóvil Studebacker modelo 42, que compré a plazos de un señor que me lo vendió con facilidades”.

Así recuerda el gerente y propietario de la Academia de Automovilismo Indianápolis, Rigoberto Paredes Candia. La empresa fue fundada en 1960 y estaba ubicada en una vivienda antigua en la Av. Sucre, en el centro paceño, que hoy es el hotel Victoria; también de propiedad de la familia Paredes.

“El conducir es fácil —señaló el entrevistado—, pero enseñar a manejar me costó 50 años de mi vida. En un principio todos pensaban que era una locura hacerlo, por eso, inventé formas prácticas de enseñanza”.

Paredes instaló en su auto dos volantes, para el profesor y el aprendiz. Lo hizo con una cadena de bicicleta que los fusionaba. Similar acción tomó con el acelerador, el embrague y el freno, para tener control durante la clase de conducción.

NORMA. Desde niño fue admirador de las carreras, por ello, llamó Indianápolis a su Autoescuela. Dijo que sus alumnos tienen un 90% de enseñanza práctica y también aprenden las normas del Reglamento de Tránsito. “Cumplir las normas de circulación es importante”, subrayó.

Pero ante la cantidad de autoescuelas que se abrieron en el país en estos años, el Organismo Operativo de Tránsito realizó una evaluación para certificar el servicio que prestan. Y hasta el 10 de septiembre firmará un convenio interinstitucional con Indianápolis y otras autoescuelas paceñas. De esta forma podrán continuar con la enseñanza a conductores de motorizados en las categorías Particular (P) y profesional (A). Los alumnos que concluyan el curso mínimo de tres semanas cumplirán con un examen del Organismo Operativo de Tránsito de La Paz. Luego podrán iniciar sus trámites personales para obtener la licencia de conducir correspondiente.

El convenio también obliga a Indianápolis a tener un circuito cerrado de aprendizaje (no lo hará en las calles de la ciudad) y deberá instalar un simulador de conducción.

INSTRUCTORES. “Con el primer instructor descubrí que hablar aymara y quechua nos permitía llegar y enseñar al campesino del occidente y valle del país”, detalló Paredes. De ese modo, comenzaron a expandirse desde 1975 con un camión Toyota, seis vagonetas (Skoda) y seis instructores para dar clases, en español e idiomas nativos.

La primera sucursal se abrió en Oruro; luego en los centros mineros de Catavi, Uncía, Siglo XX y Colquiri. Hoy tienen oficinas en Cochabamba, Santa Cruz y El Alto. Cuenta con un equipo de 85 instructores y 60 vehículos livianos y pesados. Está afiliada a la Asociación de Autoescuelas de Madrid, España; tiene el respaldo de la Resolución Ministerial N°195/00 del 2000 y también obtuvo la certificación del Servicio Nacional de Tránsito N°6/63-2/92.

Aunque Paredes afirma que tener 78 años no le permite planificar proyectos a largo plazo, está entusiasmado con el crecimiento y modernización de la empresa. “Mis hijos quieren empezar la enseñanza en autos automáticos y eléctricos, lo que se hará en teoría y práctica”, concluyó.

Alumnos e instructores

-Según Paredes, existen periodos en los que aumenta el interés por aprender a conducir. “Esto ocurre en las vacaciones invernales o las de fin de año, donde se llega a tener entre 50 a 100 alumnos por mes”, aclaró.

-Otra de las ventajas que proporciona la empresa es el alojamiento que brinda a varios de sus instructores. “Ya que la mayoría son del altiplano, lo mismo que el alumnado, decidimos proporcionarles hospedaje, esto para ahorrarles el gasto de la vivienda y para brindarles comodidad en el trabajo”, aseguró el empresario.

-Indianápolis celebró recientemente su aniversario y como parte del mismo fue desarrollado un curso gratuito denominado “Maneje a la defensiva”. Durante la clase, que duró un día, los asistentes conocieron el manejo defensivo que prevé situaciones de peligro y la mejor manera de solucionarlos.

Requisitos exigidos por Tránsito

Luego de que un Tribunal Examinador de Tránsito inspeccionó el proceso de capacitación y actualización de conocimientos que imparte Indianápolis y otras autoescuelas del país, se aprobaron una serie de exigencias para mejorar la calidad de la enseñanza e infraestructura suficiente para la seguridad del alumno. Estos requisitos, para Indianápolis, están en el convenio que se protocolizará este mes e incluye: infraestructura, documentación legal de funcionamiento, vehículos para la enseñanza, docentes de Legislación de Tránsito y conducción práctica, programa y contenidos curriculares y costos de los cursos. Debe presentar las listas de postulantes a conductores al inicio de cada curso. El periodo de formación teórico-práctica deberá ser de un mínimo de tres semanas. Los certificados que emita serán revalidados u homologados por Tránsito.

La licencia de conducir es un trámite personal que el alumno deberá realizar en oficinas de Tránsito. En seis meses, Indianápolis se ha comprometido a construir un circuito cerrado e instalar un simulador de conducción.