22 febrero 2010

AUTOS Georgina Escobar, una mujer navegante en el automovilismo

Ni duda cabe que los tiempos cambiaron. Es el siglo XXI, el inicio del tercer milenio de la era cristiana. Quedaron atrás siglos de ideas fijas y estructuras sociales que ahora parecen risibles u obsoletas.

La “liberación femenina”, que se inició a mediados de 1960 en Europa y Estados Unidos, tardó en llegar a América Latina, pero llegó. Y con todo.

La cocina, por esa revolución de género, dejó ser el “hábitat natural” de la mujer, ahora cada vez más involucrada en las actividades antes destinadas de manera exclusiva para el “sexo fuerte”.

FALDAS AL VOLANTE
Hace 30 años era poco probable (y menos aprobado) que una dama practicara deportes “hechos” para los hombres. La delicadeza y belleza femenina merecían otras actividades.

Eran otros tiempos. O si no que se lo digan a Georgina Sofía Escóbar Reque Terán, una rubia (original) que luce sus agallas y la pasión por el automovilismo, como navegante de su tío Ricardo Escóbar, en cuanta competencia se programa ya sea local, municipal e inclusive nacional, aunque en algunas oportunidades la falta de tiempo, de recursos económicos o técnicos, restringen su participación en una que otra.

“Recuerdo que cuando tenía 12 años quería ya subirme a un auto de competencias, pero a esa edad mis papás no me permitían”, señala Georgina que es la única flor (mujer) entre tantas espinas (hombres) cuando se disputa una competencia tuerca.
Hace casi un año, en marzo de 2009, le pidió a su tío Ricardo que la deje correr a su lado, el aceptó inclusive antes de que su sobrina acabe de formular su pedido.

Desde esa fecha, cuando contaba con 22 años, hasta ahora, próxima a cumplir 24, entre carrera y carrera, para Georgina el tiempo pasó de manera muy acelerada y no hizo más que confirmar que en su sangre está la marca de la velocidad y las tuercas.

ADIOS ESCRITORIO
La gran mayoría de las personas que observan las competencias automovilísticas, salvo sus amigos y entorno familiar, no saben que esa mujer que se viste de overol rojo, como el auto Gol que fielmente acompaña a la Escudería Escóbar desde hace tiempo, realiza una actividad muy distinta entre semana.

De lunes a sábado, detrás de un escritorio y con un atuendo opuesto al overol, atiende a los clientes de una entidad financiera nacional donde trabaja ejerciendo su profesión: Ingeniería Comercial, lo que da cuenta que los números, además de la velocidad, son sus amigos.

Al verla “a la derecha” del piloto como ella dice, con el polvo del camino en su rubia cabellera, es difícil imaginar que pueda estar quieta en una silla, frente a un escritorio en una pulcra oficina siendo como es: una mujer que le gusta la acción y el vértigo.

“Una vez tuvimos que bajar el motor del auto entre mi tío y yo, pudimos arreglar el problema y competir al otro día”, cuenta Georgina, la Ingeniera Comercial.

PASION FAMILIAR
Dice que su tío Ricardo que corre desde hace 14 años, fue quien le contagió el gusto por las competencias. “Iba siempre a las competencias pero sólo a ver no a correr, hasta que me decidí”, explica.

Gonzalo Ibañez, primo de Georgina, es el otro piloto de la familia, que participó en varias competencias y a la postre fue el que le vendió a Ricardo Escóbar el auto Gol rojo.

Cecilia Ibañez, su prima, también competía como navegante pero desde hace un tiempo dejó de hacerlo de forma cotidiana, aunque esporádicamente si, con su hermano Gonzalo. Georgina señala que si no hubiera contado con su tío Ricardo, su pasión por el automovilismo hubiera quedado “dormida”.

Está consciente que el automovilismo es un deporte caro, que necesita mucha inversión pero hay el gran apoyo de ATS Talleres Escobar , ubicado en el cruce Taquiña, que presta el apoyo técnico.

“Mi padre es el que se encarga desaca para darnos lo que necesitamos, es un gran apoyo”, afirma.

Georgina Escobar

"Estoy decidida a continuar con esta pasión por el automovilismo, es adrenalina pura y puedo demostrar que una mujer consigue éxitos si se lo propone, tenemos la capacidad necesaria."

"Desde que era pequeña, me apasionaba la velocidad, las carreras de autos, pero no podía subirme a uno todavía, ya mayor le pedí a mi tío ser su navegante y aceptó en el acto."

Hoja de vida

Georgina Sofía Escóbar Reque Terán

Edad: 23 años
Nacimiento: 15 de junio de 1986
Lugar: La Paz
Altura: 1.63 mts.
Profesión: Ingeniera Comercial
Padre: Óscar Escóbar Saavedra
Madre: Scherezada Reque Terán
Hermanos: Dos, Laura (25) y Óscar Escóbar Reque Terán (14).

Dama al volante

Seguro que con Georgina la expresión de que “una mujer al volante es un peligro andante”, queda huérfana de respaldo, tomando en cuenta sus credenciales mostrados una y otra vez en los varios desafíos que encaró en este año de competencia.


“Miedo es lo último que siento, en realidad no tengo miedo. Para una competencia lo que hago es concentrarme y entrar decidida al coche, una vez adentro y con el primer arranque comienza a fluir la adrenalina, es velocidad, es pasión por el automovilismo”, sostiene la rubia nacida bajo el signo de Géminis hace 23 años en La Paz, pero que se considera “acochabambinizada” y con mucho cariño a esta tierra donde vive desde hace 14 años.


Aspira a seguir creciendo como deportista a la par de su profesión como Ingeniera Comercial y que sus planes a corto, mediano y largo plazo se realicen.

Con el Jesús en la boca

Detrás de Georgina, deportista y navegante hay una familia atenta a todo lo que le ocurre, más aún tomando en cuenta los peligros que entraña la alta velocidad.


“Mi mamá Scherezada no va a las carreras, es una mamá y la comprendo, no está acuerdo con que practique el automovilismo, está con el Jesús en la boca, pero se que en cada carrera prende la radio para escuchar como me está yendo”, señala.


El apoyo de su padre Oscar es incondicional, dice, desde antes de tomar la decisión de correr y ahora en las competencias.


SE PERDIO EN EL CAMINO
Confiesa que cuando subió por primera vez para competir en el circuito de Cotapachi con su tío en 2009, los pilotos varones la observaban de reojo, y ahora no cambio mucho esta situación.


“A veces asisto a una reunión previa a una competencia y ellos me miran como si me hubiera extraviado en el camino”, asevera con una sonrisa.


Esto no la afecta y más bien afirma su posición de continuar practicando el automovilismo, porque está segura de que las mujeres tienen las mismas posibilidades y capacidades de competir en este y otros deportes en igualdad con sus colegas varones. Y además, ganar.

El salto al volante

Por ahora, Georgina se encuentra a la izquierda del piloto, que es el lado que le corresponde a los navegantes de acuerdo a los reglamentos de las competencias automovilísticas en Bolivia y en todas partes del mundo. Un escalón menos en la estructura tuerca.


“Mi próximo paso es ser piloto (a) en las carreras, pero esto es un proceso y toma su tiempo, pienso en que dentro de tres años podría asumir este reto y para cuando llegue la oportunidad tengo algo en mente y estoy segura que se dará”, menciona.


¿Que es?. Tiene cifradas esperanzas de que su hermano menor Oscar (ahora con 14 años), se adentre en el mundo del automovilismo y lo tenga como navegante cuando ella pase a ser piloto (a).


“El es el “calincho” como yo, tiene el mismo ímpetu, el mismo coraje, la misma pasión por las tuercas”, afirma.


Por eso, dentro de tres años o más, la noticia que publiquen los medios podría ser que: “Los hermanos Georgina y Óscar Escóbar, subieran a lo más alto del podio del automovilismo”.


Sin rodeos

A VIDA: Dios, mi familia, mis experiencias

A PADRE: La piedra angular

A MADRE: Luz de mis ojos

A ESPOSO: Compañero de vida

A IGLESIA: Un refugio

A DIOS: Sentido de la vida

A PAPA: Confianza y fe

A COCHABAMBA: Sucursal del cielo

A BOLIVIA: Mi patria

A EVO: Presidente de Bolivia

A OBAMA: Liderazgo

A POLÍTICA: El bien y el mal

A LIBRO: A orillas del rio (Coelho)

A AUTOMOVILISMO: Una pasión

A DEFECTO: Hormonal

A VIRTUD: Alegría

A AMOR: Felicidad

A FRUSTRACIÓN: No poder viajar

A DESAFÍO: Realizarme profesionalmente.

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