El Gran Premio de Bahréin seguía programado para abril pese a los problemas en el primer aniversario de las revueltas en el país del Golfo Pérsico.
Al menos 40 personas han muerto a lo largo de un año de incidentes en un descontento político sin precedentes en Bahréin. El martes, la Policía lanzó gas lacrimógeno contra manifestantes antes de una protesta masiva en contra de los mandatarios suníes del país.
El operativo dio lugar a nuevas dudas sobre la posibilidad de que la carrera de la temporada 2012 de la Fórmula Uno se lleve a cabo luego de que el estallido de los disturbios obligara a las autoridades a cancelar el gran premio de la temporada pasada.
Pero la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), organismo que dirige la Fórmula Uno, insiste en que el evento se realice el 22 de abril de acuerdo con lo planeado.
"La FIA, al igual que muchas de las comunidades diplomáticas en el reino, cree que la realización de un gran premio sería favorable para tender un puente para algunos de los problemas que Bahréin enfrenta", dijo la entidad ayer. "La FIA no está en posición de influir en temas políticos en un país soberano como Bahréin y sólo podemos desear una solución pacífica de largo plazo".
Bernie Ecclestone, presidente y director ejecutivo de la Fórmula Uno, desestimó las protestas en el aniversario del inicio de los disturbios al considerar que sólo se trata de "muchos chicos metiéndose con la Policía local".
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