El nuevo BMW Serie 7 apuesta por el continuismo. Presenta escasas novedades a nivel estético y tecnológico. Apenas pequeñas pinceladas en el frontal y algunos retoques en las motorizaciones con la incorporación de un nuevo propulsor son pocos argumentos para intentar ilusionar al mercado.
Se echa de menos la búsqueda de la excelencia, como han intentado en algunos casos la competencia, la aportación de soluciones distintas, de sellos de identidad que permitan distinguirse del resto. En estos capítulos BMW ha ido a asegurar sin correr riesgos, pero el resultado final puede dejar algo indiferente al cliente potencial.
Los cambios en su imagen apenas son perceptibles. Los faros delanteros, ahora montan led’s, una nueva parrilla doble ovoide y un faldón delantero son los elementos estéticos que se han incorporado. En el interior, se monta un nuevo navegador en 3D. Los precios van hasta 153.200 euros.
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