21 abril 2013

Vettel da un golpe de autoridad en Bahréin

Sebastian Vettel aplicó un golpe de autoridad al Mundial de Fórmula 1. Venció solemne en el gran premio de Bahréin después de un cuerpo a cuerpo con Alonso en la salida del que resultó triunfador. Luego dominó con solvencia para conseguir su segunda victoria del año, la número 28 de su vida. Gracias a ello gobierna la clasificación con diez puntos de ventaja sobre Raikkonen, que concluyó segundo por delante su compañero en Lotus Grosjean. A Alonso se le estropeó el DRS en el tramo inicial de la carrera y fue a remolque desde las últimas posiciones. Remontó con gran bravura y terminó octavo.

Vettel y Alonso protagonizaron un momento estelar en la primera vuelta. Fue un destello de clase de dos campeones del mundo lanzándose a escape a por el triunfo. El español salió genial, como suelen hacer los coches Ferrari en esta temporada. Consiguió rebasar al alemán en la primera curva y amenazó la posición del líder Rosberg. Vettel replicó imperial al perpretar un adelantamiento sorpresa tres curvas más arriba que pilló desprevido al asturiano. Vettel se tiró a por la victoria con una ambición casi desconocida. Acosó y acosó a Rosberg hasta que se deshizo de él. Comenzó la caída de Rosberg y el vuelo del campeón del mundo.

Comenzó una odisea para Alonso, que se colocó tercero detrás de los dos alemanes y que vio como una avería arruinaba su carrera. Se le abrió el alerón trasero, el mecanismo que acciona el DRS, y perdió estabilidad en las curvas. El DRS permite la entrada de aire en las rectas y el coche corre más, pero desequilibra el monoplaza en cada curva.

Entró Alonso antes de tiempo en el garaje para intentar solucionar el problema, pero nada más salir a la pista abrió de nuevo el alerón y éste volvió a engancharse. Eso le obligó a parar de nuevo en el box para que un mecánico empujase con la mano el alerón y lo reubicase en su sitio. Alonso corrió desde entonces sin DRS en la parte central del pelotón, sin opción a la victoria, aunque peleando por los puntos.

Vettel manejó su liderazgo con autoridad. Apretó de lo lindo y gestionó neumáticos con propiedad. Por detrás se desató una lucha soberbia: los dos McLaren (Button y Sergio Pérez), los Lotus (Grosjean y Raikkonen) en persecución del podio y la gran carrera de Paul di Resta con el Force India.

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