En El Sol vamos a seguir dando algunos tips de conducción y en esta ocasión nos referiremos al embrague, el gran enemigo de todo conductor novel, y sobre el que se han ido estableciendo una serie de malos hábitos que pueden llegar a acortar su vida útil varias decenas de kilómetros. Un experto, Guillermo Kopp, Jefe del servicio técnico de la empresa Imcruz, nos ayudó en este artículo.
Malos hábitos de conducción. Cuando se pisa el embrague, se desacopla o desembraga el motor de la caja de cambios, y ambos mecanismos giran independientemente el uno del otro (a diferentes velocidades). "El disco del embrague, al estar constantemente acoplándose y desacoplándose, es una pieza que va a sufrir desgaste por fricción, y eso es lo que se quiere minimizar", señaló Kopp, haciendo un uso correcto del pedal del embrague.
Muchos tienen o han tenido cuando eran novatos, la manía de conducir con el pie izquierdo sobre el pedal del embrague en lugar de dejarlo sobre el reposapiés. Lo que quizá no sepan es que al mantener el pie sobre el pedal se realiza una pequeña presión sobre el mismo y ésta, por mínima que sea, impide que se acople del todo el disco al motor, produciendo un leve desgaste.
Otra manía muy común entre los conductores menos experimentados, es esperar en el semáforo con el embrague pisado a fondo y la marcha engranada. Mal. Se está aplicando una tensión constante sobre el cable que acciona el embrague, pudiendo llegar a partirlo a la larga. Lo ideal es dejar el auto en punto muerto una vez esté detenido en el semáforo y cuando se ponga en verde, meter primera y salir.
Y otra manía más es la de utilizar el embrague para mantenerse en una pendiente, evitando detener el vehículo por completo para que luego “no cueste salir”. No es recomendable. Cuando se mantiene el disco a medio embragar, estos no se acoplan perfectamente por lo que patinan el uno contra el otro, ya que giran a velocidades diferentes.
Lo que se recomienda. En definitiva, lo ideal es evitar todas estas prácticas antes de que acaben convirtiéndose en malas costumbres o, si se lo ha hecho ya, acabar con ellas cuanto antes para no acortar la vida del embrague del vehículo. Es muy sencillo. Pisar el embrague al encender y apagar el motor. Usar el pedal exclusivamente para cambiar de marcha, el resto del tiempo mantener el pie en el reposapiés, que para eso está. No mantener pisado el pedal cuando el auto esté en un semáforo. No mantener el pedal a medio pisar durante mucho tiempo ni soltarlo de manera brusca.
Unas simples directrices que conseguirán que se pueda olvidar de futuras averías en el embrague del vehículo.

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