05 abril 2014

Alineación no es igual a balanceo

La alineación del vehículo ajusta los ángulos de las ruedas, manteniéndolas perpendiculares al suelo y paralelas entre sí. Por otro lado, el balanceo de una llanta permite que la rueda gire sin provocar vibraciones en los vehículos a determinadas velocidades. Johnny Chávez, de Daytona Autoservice, deja aún más claro el asunto: Si se nota que el auto hala hacia la derecha o la izquierda cuando se suelta el volante por unos segundos, se necesita verificar la alineación de su vehículo. Si se nota que el volante vibra o tiene ruidos a determinadas velocidades, se precisa verificar el balanceo de las ruedas.

La importancia de la alineación. En la mayoría de los vehículos, la alineación previene el desgaste irregular de las llantas, aumentando su vida útil, además del aumento de la fricción de la llanta en el suelo, contribuyendo con la economía de combustible del vehículo.

También ayuda en el desplazamiento del vehículo, mejorando la facilidad de conducción y la seguridad.

La importancia del balanceo. Las consecuencias de no realizar el balanceo o de un procedimiento mal realizado en las ruedas delanteras y traseras, se materializan en vibraciones, ya sea en el volante, en el piso del auto, en el tablero de instrumentos o en los asientos, en distintas franjas de velocidades.

El balanceo en las cuatro ruedas es fundamental para el confort en la conducción y el mantenimiento del desempeño de las llantas.

¿Por qué se pierde la alineación? Este problema puede verse originado por causa del golpe de la llanta con un hueco o baches en las carreteras o hasta por accidentes más graves como un choque. Cuando el vehículo está desalineado los bordes (hombros) de las llantas se desgastan más rápidamente, comprometiendo el desempeño del vehículo. Eso hará que tenga que cambiar las llantas antes de lo esperado.

Un simple desalineado puede provocar serios problemas, ya que el objetivo es optimizar la facilidad de conducción y maximizar la vida útil de las llantas.

Cada cuánto hacerlo. En todas las revisiones periódicas estipuladas por el fabricante del vehículo, o tal vez después de un impacto fuerte contra baches, piedras, huecos u otros objetos.

También se recomienda hacerlo cuando se sustituye algún elemento de la suspensión o de la dirección y cada vez que se note algún comportamiento extraño en el vehículo, como cuando tiende a ir más hacia un lado o con dificultad para mantenerse en la trayectoria.

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