"Me dedico a plasmar arte con pasión que viaja en los autos”, así define su trabajo el aerografista de automóviles Luis Rada, de 24 años, quien se dedica a personalizar diseños artísticos en autos hace dos semanas, pero comenzó su formación el año pasado. Para este artista con capacidad creativa y habilidad en las manos, pues sus diseños lo reflejan así, no existe trabajo imposible y menos difícil. En tan sólo dos semanas desde que abrió su taller ya pintó una decena de vehículos y de a poco sus propuestas conquistan a paceños y alteños.
Nacido en la ciudad de El Alto el 3 de mayo de 1991, es conocido en el ámbito artístico como Dagli. Durante su niñez llegó a su vida el interés por los autos, precisamente fue en el taller de su padre, quien es mecánico. Ese momento no fue fácil ya que la necesidad lo obligó a trabajar, mientras asistía al colegio; para él fue una satisfacción y no un martirio. Fue así como surgió su pasión por reparar y pintar automóviles.
"Comencé desde abajo, de ahí fui creciendo gracias a mi padre, quien fue una influencia y una guía, la disciplina permitió que salga adelante. La humildad y no tener envidia del trabajo de otras personas es importante para llegar al éxito en la vida”, cuenta al lado de un auto marca Ford en el que trabaja una bandera estadounidense y considera que la competencia es importante porque permite entregar más esfuerzo en los trabajos que solicitan los clientes.
Con el paso de los años el taller de su padre, ubicado en su casa, quedó pequeño. Ante esta situación decidieron tanto su padre como él ampliar este espacio de trabajo. Por el momento Dagli instaló el suyo en Villa Ingavi a dos cuadras de la iglesia San Lucas de El Alto, además de compartir otro junto a su socio Elio, su amigo entrañable de la infancia, en la zona Villa Copacabana a tres cuadras del hospital Luis Uría, en La Paz.
El aerografista, quien estudia la carrera de Mecánica Automotriz, recuerda que aprendió a manejar el aerógrafo solo, acudió a plataformas digitales como YouTube para buscar tutoriales de aerografistas del exterior que muestren cómo producen sus propuestas. Fueron muchas horas frente a la computadora hasta que perfeccionó su técnica. "Cuando aprendes solo, cometes más errores y pierdes el tiempo, pero también logras captar cosas nuevas. La práctica hace al maestro”, sostiene.
Luego de perfeccionar su técnica compró su primer aerógrafo, lo único que le faltaba era ponerlo en práctica. Un día mientras trabajaba en el taller de Villa Copacabana junto a Elio, llegaron de forma inesperada unos clientes que solicitaron a Dagli un diseño en una tapa de una llanta de auto. "Fue un debut inesperado, el trabajo no fue muy difícil y me salió bien, fue de mucha tensión porque mientras hacía mi trabajo me observaban los clientes”, recuerda.
En cuestión de días comenzaron a llegar clientes. Al principio realizó diseños de partes específicas y luego todo un vehículo. Hasta el momento Dagli estampó su diseño en 11 autos, el más complicado fue el de la película Terminator, pero generalmente los clientes solicitan diseños comunes como calaveras, fuego, rayos, entre otros. La gente copia, no plantea nuevas propuestas, según cuenta Dagli.
De personalidad extrovertida y una creatividad explosiva al momento de diseñar, cuenta que el proceso de elaboración de cada diseño varía de acuerdo con la dificultad y tamaño. En las propuestas más complejas demora dos semanas trabajando durante la noche; en las simples, tres horas. Los colores más utilizados son negro y blanco.
Cada vez que sus manos sostienen el aerógrafo toma en cuenta al aerografista estadounidense Montiel, su influencia principal. Luego de respirar profundo y entregarse al arte comienza su trabajo. "Lo primero que se hace es revisar la estructura del auto, trabajar el diseño, quitar la pintura vieja, pasar una capa de color blanco; se dibuja el diseño, se lija la superficie, se ponen tres capas de barniz y, finalmente, el pulido”, detalla.
Sin bien poco a poco se posiciona su taller, aún le falta un horno, una pieza clave para obtener un secado óptimo de la pintura, y un espacio de trabajo más amplio. Y es que la demanda, conforme pasan los días, crece a tal punto que Dagli tiene que derivar a algunos clientes a la competencia.
"Un horno es muy importante en este tipo de talleres. Según lo que investigué se puede hacer uno casero. Los que vi son creados con un regulador de temperatura, termómetros, cañerías, conductos de refrigeración y agua caliente; el armado es sencillo porque se sigue una lógica siempre. Tengo previsto construir uno el momento que me traslade al otro taller que lo está ampliando mi papá”, detalla.
Para el futuro, Dagli pretende abrir un taller exclusivamente de aerografías. Luego de cumplir ese objetivo desea que sus sobrinos incursionen en el ámbito artístico ya sea como pastiempo o profesión.
No quiere fortunas ni lujos, lo único que necesita para realizar su trabajo es una idea, creatividad y libertad.
Color sobre ruedas
Dirección El taller principal se encuentra ubicado en la zona Villa Ingavi, a dos cuadras de la iglesia San Lucas, en El Alto. También comparte otro con su socio en Villa Copacabana, cerca del hospital Luis Uría, en La Paz.
Contacto Las personas que deseen contratar los servicios del aerografista lo pueden hacer llamando al 68096161 o 71214645.
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