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22 julio 2015
Los vehículos de época, un apasionante y costoso hobby
Tarija se disfrazó de antaño el domingo pasado, 19 de julio, cuando por sus calles principales circuló una decena de vehículos antiguos dándole a la capital tarijeña un aspecto muy de época, sobre todo en el casco viejo de la ciudad.
Este desfile de vehículos de diferentes épocas fue el resultado de un esfuerzo de la Asociación de Autos de Época de Tarija que está encabezada por Carlos Iñiguez Estenssoro.Los vehículos son variados, los hay de la década del 30, 40, 50, 60, 70, en diferentes marcas y tamaños pero sus dueños tienen algo en común, el gusto por los vehículos antiguos, un gusto innato, pero también es el resultado de ciertos aspectos de la personalidad con los que uno nace pero también se desarrollan con el tiempo. Se trata de ser muy curioso para encontrar esas joyas de otras épocas que muchas veces yacen olvidadas en lugares impensables. Se trata de educar el ojo y la mente, incluso de viajar y leer con avidez para reconocerlas y valorarlas.
Don Efraín Negrón es dueño de un auto Chevrolet de cuatro puertas con sus puertas traseras que se abren hacia atrás. Es un auto potente de 3.800 de cilindrada.
Es un vehículo norteamericano que perteneció a un ingeniero inglés que vivió y trabajó en Potosí y que se lo que lo regaló al topógrafo que trabajaba con él a quien le tomó mucho cariño por lo que cuando debió abandonar Bolivia, simplemente se lo regaló.
Por al menos una década los hijos de este trabajador lo utilizaron pero parece que no le daban un buen uso. “Que habrá pasado, sabrían tomar, manejar a mucha velocidad”, especula den Efraín. Una vez que falleció el padre de familia la madre, que debió ser una mujer de carácter decidió que había que deshacerse del auto y para asegurarse que sus hijos no lo volverían a usar hizo emparedar el auto. Lo metió en una habitación y construyó una pared que lo dejaba oculto para siempre.
Pasaron los años, la madre murió y nadie se atrevió a sacar el auto hasta que uno de los hijos escuchó hablar de que a don Efraín Negrón le gustaban los coches antiguos y se lo ofreció.
“Cuando fui a verlo llegué y entre a una tienda y ahí me preguntaron: ¿usted de verdad quiere el auto, lo va a comprar? Si, les dije, pero necesito verlo y me dijeron que vuelva”. Cuando volvió, don Efraín se encontró con la pared trasera de tienda derribada y ahí, oculto, con cinco centímetros de polvo encima estaba el Chevrolet 1939.
Don Efraín recién pudo conocer a su nueva adquisición, por la que pagó 7.000 dólares, una vez que lo llevaron al lavado de autos.
Cuando uno mira el auto, inevitablemente se remonta a las películas antiguas que contaban la aventuras de Al Capone durante la ley seca en estados Unidos, de hecho según don Efraín, los muelles reforzados de este vehículo y la cilindrada que posee fueron pensados en el negocio ilegal de venta de alcohol. “Eran pues los vehículos en los que negociaban el whisky y tenían que soportar mucho peso”.
Doña María Póveda, esposa de don Efraín, recuerda que un día en el que paseaban por la calle un gringo que los vio pasar los detuvo y le dio un beso lleno de nostalgia al auto que estuvo 35 años encerrado a la espera de un nuevo dueño.
La mayoría de estos vehículos provienen de Potosí, de la época del auge de la minería, según explica Negrón y corrobora Adolfo Vacaflor quien es dueño de otro clásico norteamericano que perteneció a un minero boliviano, es un Chevrolet Bel Air verde 1951, de lujo, que estaba abandonado en un gallinero, según palabras de Vacaflor pero que conserva todas sus piezas originales.
Otro clásico similar es el Chevrolet 49 blanco de 3500 de cilindradas el cual Hans Arias Ruiz lo compró de Ricardo Ríos quien falleció hace tres meses. “Es un auto que tiene todas las piezas originales, incluyendo la batería de 6 voltios que en Bolivia es muy difícil encontrar”, explica el propietario.
Un Vaux Hall inglés de 1959 es un vehículo de menor tamaño pero que se percibe muy sólido, tiene 2000 de cilindrada y es un auto totalmente original, lo trajo a Tarija Galindo Cruz Durán y lo tuvo medio día porque en cuanto llegó lo vio la actual dueña, Mariela Olaguivel, quien se lo compró inmediatamente.
El vehículo más antiguo de este desfile es la camioneta Stude Baker de Carlos Iñiguez. Es modelo 1937 y la compró de causalidad cuando un mecánico a donde llevó su vehículo noto que le gustaban los autos antiguos y le dijo: ¿por qué no se compra una más vieja? y le dio la dirección de una casa en la que estaba la camioneta. Pagó 400 dólares por ella y no se arrepiente.
“Es una camioneta excepcional que fue usada en la zona alta en Potosí, trasladaba turriles de querosene”. Según Iñiguez, pese a que requiere, paciencia e inversión el restaurar un vehículo antiguo, en su caso no fue difícil hacerlo y pudo devolverle las características originales.
Lo más valioso de este tipo de vehículos y lo que buscan sus propietarios es conservarlos intactos, restaurarlos siempre con sus piezas originales, pero cuando esto no es posible existe otra modalidad que es la de el auto “customizado” explica Galindo Cruz Durán, quien posee un Fiat Berlina 1965 que compró a 300 dólares y hasta el momento ha gastado 9.500 dólares restaurándolo con piezas de otros vehículos.
Daniel Blacutt también busca revivir autos de otras épocas por lo que rescató a su Volkswagen combi alemán, modelo 1969, con un motor 1300 igual que el de los escarabajos y que tienen el mismo sistema de funcionamiento con refrigeración a aire. “No son veloces pero tiene mucha fuerza, por eso sirve para llevar carga”.
VEHÍCULOS DE ÉPOCA con potencial TURíStico
Cuba
En Cuba el Estado, que es el que posee los vehículos de época los entrega a los ciudadanos para que los utilicen como parte del atractivo turístico de La Habana. De este modo los ciudadanos tienen una fuente de empleo.
Tarija
El Municipio organizó en años pasados un desfile de vehículos de época para conmemorar el aniversario de la fundación de Tarija. En la ocasión se pudo apreciar la imagen de una Tarija con otras posibilidades de atractivo turístico.
Alemania
El Travant es un auto que se constituyó en ícono de la Alemania comunista y que hoy se utiliza con fines turísticos en Berlín. Un ejemplar de ellos se conserva en Tarija en manos de Rolando Baldivieso.
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