22 agosto 2015

Cuando el adulto mayor está al volante

A nadie se le escapa que la edad deteriora las facultades físicas de las personas, y no se tiene la misma capacidad visual o auditiva con 40 que con 60 años. Por eso, El Sol señala algunos errores que suelen ocurrirle a las personas mayores al mando de un volante, como conducir de noche o con escasa visibilidad o automedicados.

Condiciones ambientales. No deben conducir cuando se den condiciones meteorológicas adversas, como lluvia intensa, ni cuando haya mala visibilidad, como con niebla.

Recorridos extraños. Los mayores no deberían hacer itinerarios desconocidos y conviene que eviten las horas punta y los trayectos complicados.

Evitar conducir de noche. Convendría que no circularan en los momentos más peligrosos del día como son el amanecer o el anochecer. Eso por dos motivos: el primero, por la falta de iluminación que impide la visión de todos los elementos de la vía, y el segundo, por el deslumbramiento que producen los faros del resto de los vehículos. Si no queda más remedio, tienen que hacerlo a velocidad moderada y siempre guardando la distancia de seguridad.

Trayectos largos. Los mayores de 65 años no tendrían que conducir más de hora y media sin descansar. Además, en lo posible, lo más conveniente sería realizar siempre trayectos de corta duración.

Salud al volante. Los achaques son mayores y más repetidos a partir de los 60 años y, por ello, hay que hacerse revisiones periódicas. En el caso de la conducción, conviene someterse a todos los exámenes médicos necesarios si se sufre alguna dolencia o disminución de facultades: vista, tensión, trastornos auditivos, diabetes, etc. Esta recomendación no debe tomarse a la ligera, ya que la mayor parte de los accidentes de las personas mayores no se debe al incumplimiento de las normas de tráfico o la temeridad, sino a la pérdida de las facultades psicomotoras. Además, conviene vigilar la automedicación y ajustar la dosis según la edad y el estado físico.


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