29 septiembre 2015

Faros 'neblineros', accesorio del viajero

Los faros "neblineros", más allá de la intensidad o el color de su luz, son útiles siempre y cuando se coloquen en la parte más baja posible del parachoques delantero y esto por una sencilla razón: la niebla por lo general no llega a tocar la ruta, sino que se encuentra a 50 cm de la misma. Colocados de esa manera, el resplandor de la iluminación pasará por debajo de aquella y será una buena guía.

Necesidad de los faros 'neblineros'. "Las luces antiniebla producen un haz de luz dirigido que concentra la energía lumínica con el objetivo de producir un punto de luz fuerte que pueda distinguirse a través de la niebla densa. Los faros normales que utilizamos durante las noches están diseñados para producir luz difusa que nos ayuda a ver alrededor del capó de nuestro automóvil y su alcance está determinado para situaciones de buena visibilidad, además de considerar que se utilizan en todo tipo de situaciones: ciudad, carretera, caminos rurales, entre otros", dijo Alejandro Lanza, eléctrico automotriz del Taller Challenger Edisson.

Luces altas no tienen el mismo uso. Lanza recomendó no usar las luces altas de los faros regulares durante la neblina, ya que esto produce un efecto espejo que obstruye la visión del conductor. En general, conducir en neblina implica siempre mantener una distancia prudente detrás de otro vehículo, permitiéndole así frenar ante una emergencia.

"Si utilizamos luz dirigida y comprimida en situaciones de uso normal, no estaremos haciendo otra cosa que molestar a los demás conductores", concluyó Lanza.


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