15 diciembre 2015

UN FRAUDE INNECESARIO QUE LES COSTARÁ MILLONES DE DÓLARES Volkswagen y el fraude casual

El consorcio alemán más grande en la venta de vehículos, pasa por su peor momento, haciendo frente al problema.

En una rueda de prensa, el presidente de la junta directiva de Volkswagen, Matthías Müller, admitió hace pocos día, los problemas dentro de la empresa, asegurando que se harán responsables de cada uno de los inconvenientes sucedidos desde septiembre pasado.

La junta se comprometió a implementar soluciones a partir de enero del próximo año. También anunció que es necesaria una nueva estructura dentro de la empresa, abogando por una política de puertas abiertas, y que luego de afrontar los conflictos, implementarán una revisión con técnicos externos a la empresa, para que se encarguen de aprobar el rendimiento de los vehículos antes de ser vendidos, esto para evitar nuevos problemas.

Pero para entender más la situación por la que está pasando Volkswagen, recordemos cómo se los descubrió.



LA CONTAMINACIÓN. El escándalo de Volkswagen se conoció por una simple y significante casualidad, y el responsable de destapar este engaño fue el ecologista Peter Mock, quien es director de un grupo medioambiental.

El intento de demostrar que los controles de gases contaminantes en Europa son muchos menos exigentes que en Estados Unidos, llevó a este grupo a experimentar las emisiones contaminantes del Volkswagen precisamente en sus marcas Jetta, Volkswagen Passat y BMW X5.

La mala suerte acompañó a los fabricantes, desde el momento en que el equipo liderado por Mock decidió poner un sistema portátil de medición de emisiones dentro del maletero de uno de los 11 millones de autos diésel que vendió la empresa por todo el mundo.

El sistema analiza directamente los humos que salen del tubo de escape en tiempo real mientras va por carretera. Y el equipo probó varios vehículos con el medidor de gases en viajes de 2.100 kilómetros, desde San Diego a Seattle.

Mientras que el BMW X5 pasó la prueba de carretera, el Volkswagen Jetta, fabricado en 2012, tenía unas emisiones de óxidos de nitrógeno 35 veces superiores a la legalidad, y el Passat, de 2013, las multiplicaba por 20.

Entonces, ¿Qué pasó? Fue simple, Volkswagen instaló un software para esquivar los límites de emisiones de gas.

La automotriz diseñó un software que permite que en las pruebas oficiales sus autos se ajusten a las normas ambientales, sin embargo eso no ocurre durante el uso normal del vehículo. Así, los vehículos diésel emiten más gases contaminantes de lo permitido en algunos países.

Esos autos tienen un software que detecta cuando el vehículo es sometido a una prueba y sólo en ese momento controla las emisiones de gases contaminantes. Estos hallazgos del estudio obviamente alertaron a la Agencia de Protección Medioambiental estadounidense (EPA), que inició su propia investigación localizando el fraude. Al principio, los técnicos de Volkswagen pretendían hacer creer que se trataba de un simple error técnico, por lo que la agencia decidió publicar los resultados, y fue desde ese momento cuando Volkswagen se vio obligada a reconocer su fraude.

Los acontecimientos a partir de ese día se volvieron cronológicamente globales, sus acciones se desplomaron en un 20 por ciento en la Bolsa de Frankfurt, haciéndola la peor de su historia, sin necesidad, puesto que no les hacía falta tal engaño.

El año pasado ocupaban el primer lugar en ventas, tenían muy buenas estrategias para sus marcas, ni siquiera General Motors y Toyota lograban las economías de escala del consorcio alemán. Aunque Volkswagen se niegue a revelar los países que fueron afectados con los fraudulentos vehículos, se sabe que la mayor cantidad se encuentra entre Europa y EEUU.

Los costes finales de la millonaria estafa todavía no se pueden afirmar, pero según datos que se manejan, la suma podría alcanzar y hasta superar los 18.000 millones de dólares, sin la necesidad de vender parte de la empresa, ya que un total de 13 entidades bancarias apoyarán con la deuda del Grupo Volkswagen, con una suma total de 20.000 millones de euros, Volkswagen está listo para afrontar el peor escándalo de su historia, y todos los efectos negativos que este pudo provocar al mundo.





CÓMO RECLAMAR

Los clientes afectados por la manipulación, en los motores de sus vehículos, del software que controla las emisiones contaminantes, tienen diversas vías para reclamar sus derechos.

Como primer paso está la reclamación extrajudicial de resarcimiento de varios conceptos, incluyendo los gastos derivados de la no utilización del vehículo durante el período de reparaciones, lucro cesante en función de la pérdida de potencia, la reducción del posible valor venal y el sobreprecio respecto a otros vehículos de otras marcas.

Luego, la acción de nulidad del contrato de compraventa, de acuerdo con el artículo que tenga cada país con respecto al código civil competente con el asunto.

La acción de reparación, sustitución, minoración del precio e indemnización por gastos y perjuicios, en relación, entre otros con los artículos del Código Civil de cada nación.

Y por último las acciones de saneamiento de consumo: el Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios contiene disposiciones especiales sobre las obligaciones de los vendedores y algunas relativas al saneamiento por vicios ocultos en el producto, según los artículos que convengan.



11 millones de vehículos diésel manipulados fueron vendidos por todo el mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario