El sistema de transmisión de un automóvil es el encargado de hacer llegar la potencia y fuerza del motor después de la caja de cambios hasta las ruedas del mismo, así lo indicó Edmundo Armejo, docente de Ingeniería Mecánica de la Universidad para la Innovación y Desarrollo (UDI) de Santa Cruz.
Un enemigo: el desgaste. Al ser un elemento que realiza mucho trabajo a fuerza, suele ser bastante normal que al cabo de un razonable kilometraje empiece a mostrar defectos y fallos en sus piezas móviles.
En vehículos de tracción trasera, también existen los árboles de transmisión y sus puntos de unión son las juntas, estas no van protegidas y con el uso pueden desgastarse, por lo que hay que tenerlo en cuenta en las revisiones.
Cuidados con el sistema. Comúnmente las transmisiones han sido elementos de fácil sustitución, ya que son de una sola pieza, aunque también es factible realizar el reemplazo de las juntas homocinéticas, elementos finales de este sistema.
En los últimos tiempos se han centrado más en cambiar todo el conjunto, ya que el trabajo casi es el mismo y se gana en fiabilidad cambiando todo el elemento.
Las averías más frecuentes son ruidos al cambiar de sentido tanto a izquierda como a la derecha. Si el ruido es en el "clac mecánico" al girar a la derecha, posiblemente la junta homocinética del lado del giro esté con holgura en sus puntos de contacto y a la larga se irá acentuando el ruido; por el contrario, si es girando a la izquierda, la pieza defectuosa será de ese lado del viraje.
Otros factores de riesgo. Otra avería muy común es la rotura del "guardapolvo", que se encarga de proteger a la junta homocinética de que le entre polvo, suciedad y, sobre todo, de que no pierda la grasa interna que hace que la junta esté siempre en perfecto estado de uso. En las revisiones periódicas siempre es un punto que hay que mirar y si está roto se aconseja cambiarlo enseguida y así no se romperá prematuramente. Aunque se trate de una avería poco común, el desequilibrado del palier o semiárbol de transmisión también puede presentarse en el sistema. En este caso se puede notar que cuando se circula en línea recta siempre vibra el volante, sobre todo en aceleraciones o desaceleraciones bruscas.
Mantenimiento. Para un mantenimiento de estos elementos es aconsejable verificarlos siempre en cualquier revisión intermedia y siempre que se vean grietas en los "guardapolvos", para sustituirlos enseguida. Lógicamente que si se oyen ruidos al girar también es una señal para el conductor de que existe un problema en el sistema de transmisión y que se tiene que proceder a una evaluación lo más antes posible.
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