Formado por varios elementos elásticos que conectan ruedas y ejes con las partes del vehículo que no tocan el suelo, el sistema de suspensión es uno de los principales valores de la seguridad activa del automóvil. Jhonny Chávez del taller "Daytona Autoservice", destaca que su misión es absorber las irregularidades del terreno, mantener el contacto entre vehículo y suelo y garantizar la comodidad de los ocupantes.
Un problema común. Normalmente el desgaste del sistema no viene dado por la rotura de los muelles, que ocurre en contadas ocasiones, sino por el envejecimiento progresivo de los amortiguadores. Cuando los amortiguadores están gastados, el fluido pasa rápidamente de una cámara a otra, el muelle bota y rebota y el vehículo se convierte en una enorme pelota de tenis, difícil de mantener en contacto con la vía.
Como el desgaste es progresivo, el conductor se va acostumbrando a la nueva forma de trabajar de su sistema de suspensión, de manera que aparentemente no nota nada. "Es como cuando uno se sienta mal en una silla, lentamente vamos resbalando por el respaldo y sólo nos damos cuenta de nuestra insólita postura cuando ya estamos a punto de caernos al suelo", señala Chávez.
Un problema común. No existe para el sistema de suspensión otro mantenimiento que la revisión de los elementos que lo componen para, cuando llega el momento, proceder a su sustitución. Hace tiempo que quedó obsoleta la prueba de “subirse arriba y mirar si al bajar rebota”. Los sistemas de suspensión actuales se fabrican con una resistencia que no se puede comprobar “a mano”, sino que deben ser inspeccionados en un taller. .

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