02 febrero 2015

Tres alertas para conducir seguro

La capacidad de observación que se tiene cuando se conduce un automóvil dependerá, entre otros factores, del buen uso y manejo de los mandos del vehículo y de la concentración durante la distancia que le queda por recorrer. El nivel de alerta o atención mientras se conduce debe prevalecer para llegar con seguridad al destino. Según la gente de la Autoescuela Mónaco, cualquier contratiempo que sume tiempo al desplazamiento debe ser compensado con un buen descanso y no al revés. Ellos explican por qué.

Alerta dividida. Hace posible al conductor atender a más de un estímulo similar al mismo tiempo como, por ejemplo, observar el carril disponible para incorporarse a la vía principal teniendo en cuenta a los vehículos que circulan por ella y a los vehículos que siguen. Es decir, atender a varias cosas a la vez como ocurre cuando se prepara el desayuno. Una alerta, por tanto, que dependerá de la capacidad y concentración.

Alerta selectiva. Es la capacidad de atención que permite al conductor seleccionar la información relevante significativa de entre todas las existentes en el entorno. De este modo, se desatienden los estímulos irrelevantes de la tarea que se está realizando. Por ejemplo, un vehículo que se ve que está parado en el arcén pero debidamente señalizado con su triángulo de preseñalización de peligro. Pues bien, en ese caso, se puede descartar que se incorpore al llegar a su altura pero se tiene que prever que su conductor pueda abrir la puerta.

En consecuencia, siempre será aconsejable guardar una distancia prudencial, en este caso, lateral de seguridad. Una técnica que no se consigue con la percepción del riesgo en sí, sino con la vivencia de riesgos y, por tanto, conocidos durante los inicios como conductor.

Alerta sostenida. Permite mantener un nivel de alerta de forma prolongado en el tiempo, de manera que sea posible responder de forma rápida ante cualquier imprevisto en la conducción. Se relaciona con el nivel de activación del conductor, de modo que niveles bajos de activación son insuficientes para mantener un nivel de alerta adecuado.

Por tanto, el conductor proactivo, es decir, el que aplica una conducción eficiente o preventiva basada en la anticipación, estará predispuesto a resolver con éxito situaciones donde se requiere una rápida respuesta. De ahí el famoso cuadro de la fase de respuesta mediante el proceso de información: evaluar la información recibida, tomar decisiones, ejecutar las decisiones adoptadas y controlar los resultados de las decisiones.

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